domingo, 24 de octubre de 2010

Que cosas pienso

A veces me pongo a pensar, que la naturaleza es la verdadera diosa de nuestra vida. En el mundo animal todos tienen alguno que es capaz de ser su depredador, eso ha sido configurado así por la propia naturaleza; en el caso del hombre, quien, tal vez, tuvo sus originales depredadores, hoy en día no sucede así. Sin embargo, la sabia naturaleza, que no deja nada al azar, al notar que el hombre había superado a sus depredadores originales, convirtió al mismo hombre en su propio depredador. Hoy en día el hombre le reclama al hombre, por que no es mas humano con sus congéneres compañeros de su misma especie. Es imposible que lo sea, el equilibrio mundial necesita que el hombre deba morir, para que seres de su misma especie puedan vivir. Aunque no me guste, por ser esta la vida que conozco, en algún momento debo desaparecer del espacio de los vivos. y quizás sea a manos de un depredador humano. Tal vez algún día tenga que agradecer a mi asesino el hecho de haberme dado muerte. Es posible que sea la muerte un preámbulo a la máxima felicidad. Si las cosas fuesen así entonces tendríamos que enaltecer a los asesinos. Pero todos los seres, por instinto evitamos la muerte, hasta en eso fue sabia la naturaleza, es por eso que la depredación de individuos por miembros de su misma especie no es la regla, es mas bien una excepción a la misma. Pero esas excepciones son posibles en la naturaleza y por tanto se dan.







domingo, 25 de julio de 2010

Pensamientos recurrentes

En la sala de espera de un hospital, mientras el intelecto trata de nutrirse con alguna forma de alimento visual literario, el resto de los sentidos buscan re-acomodarse intentando captar sensaciones que pudieran ayudar a entender mejor el mundo. Sin saberlo vivo también en el mundo de los ciegos, de aquellos seres que piensan que ven sin hacerlo, sumido, tal vez, en la ignorancia de solo conocer lo que se ha expuesto como conocimiento real. Pero, son realmente esas personas, que me han ido transmitiendo información, capaces de saber verdaderamente las cosas de la vida, o serán, mas bien, otros engañados de la vida. A veces veo el mundo como una gran fiesta de carnaval, donde cada cual asume una personalidad particular, donde cada quien aparenta ser, muchas veces, lo que no es. Hasta yo vivo la apariencia de lo que quiero ser y no soy.
Lo que quiero ser y no soy, es la influencia de la publicidad, las propagandas que intentan clasificar al hombre y ponerle un cartel que hasta el precio pudiera tener.