A veces me pongo a pensar, que la naturaleza es la verdadera diosa de nuestra vida. En el mundo animal todos tienen alguno que es capaz de ser su depredador, eso ha sido configurado así por la propia naturaleza; en el caso del hombre, quien, tal vez, tuvo sus originales depredadores, hoy en día no sucede así. Sin embargo, la sabia naturaleza, que no deja nada al azar, al notar que el hombre había superado a sus depredadores originales, convirtió al mismo hombre en su propio depredador. Hoy en día el hombre le reclama al hombre, por que no es mas humano con sus congéneres compañeros de su misma especie. Es imposible que lo sea, el equilibrio mundial necesita que el hombre deba morir, para que seres de su misma especie puedan vivir. Aunque no me guste, por ser esta la vida que conozco, en algún momento debo desaparecer del espacio de los vivos. y quizás sea a manos de un depredador humano. Tal vez algún día tenga que agradecer a mi asesino el hecho de haberme dado muerte. Es posible que sea la muerte un preámbulo a la máxima felicidad. Si las cosas fuesen así entonces tendríamos que enaltecer a los asesinos. Pero todos los seres, por instinto evitamos la muerte, hasta en eso fue sabia la naturaleza, es por eso que la depredación de individuos por miembros de su misma especie no es la regla, es mas bien una excepción a la misma. Pero esas excepciones son posibles en la naturaleza y por tanto se dan.